Conocida como la arqueóloga de urbes , Julia Solís ha dedicado su vida a explorar y documentar edificios deshabitados e infraestructuras subterráneas de grandes ciudades, lugares misteriosos que ahora desvela en un libro. es un compendio de fascinantes imágenes de alcantarillados, túneles abandonados, sótanos de edificios y hasta bodegas de vino erigidas de forma secreta durante «la prohibición». Durante años, Solís ha colocado en su página en Internet las crónicas ilustradas del enorme laberinto subterráneo de Nueva York, así como escritos y registros visuales de hospitales psiquiátricos desmoronados y ruinas que yacen bajo la superficie urbana. «Espeleóloga» Mientras la mayoría de los mortales que visitan la Gran Manzana pasea su mirada desde el nivel de la calle hasta la cúspide de los rascacielos, Solís se ha aventurado a explorar la anatomía básica de la ciudad, como una suerte de espeleóloga metropolitana. «Me ha interesado explorar las estructuras subterráneas desde que tengo memoria. Cuando era niña, solía meterme en alcantarillados y cuevas. Cualquier cosa bajo tierra me parece maravillosamente misteriosa y espeluznante», dice. «Se supone que los hospitales son estériles y reconfortantes, que existen para sanar, y es perturbador verlos así, leprosos. Además, puedes llegar a sentir el alma de las personas que vivieron allí. Es una experiencia inquietante», señaló. Detective, forense, historiadora, arqueóloga, fotógrafa y cronista, Solís es cada una y todas esas cosas a la vez, aunque ella prefiere que la llamen intermediaria .