Un drama realista, universal, con el que el público se identifica al instante. Así es «El precio», la obra que esta noche presenta el actor en el Teatro Rosalía de A Coruña, dentro de su gira gallega
24 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.?uién no se acuerda de Turno de oficio , la famosa serie de los 80 en la que Echanove (Madrid, 1961) , junto a Juan Luis Galiardo y Ana Diosdado, interpretaba a un joven abogado iniciándose en el mundo de las leyes. Desde entonces, la vida profesional de este actor ha dado mil vueltas y ha recibido mil reconocimientos ( Madregilda supuso un antes y un después). Dice que de los tres medios (cine, televisión y teatro) no sabe cuál elegir. -Pero todos los actores tienen un favorito. -Me siento igual de cómodo en cualquiera de ellos. Yo no diferencio entre un medio y otro, si no entre papeles. Eso sí, en teatro tienes que elegir personajes que te llenen porque vas a estar mucho tiempo interpretándolos. -¿Y qué tal en «Un paso adelante»? -Me siento muy cómodo. De todas formas, antes las series se hacían como si fuera cine. Ahora en la televisión no se considera únicamente el aspecto artístico y se busca el share. Yo he visto a gente cortarse las venas, figuradamente, por la audiencia. Es un mundo despiadado y las puñaladas son directamente a la yugular. -¿Merece la pena la televisión de hoy en día? -No creo que nadie sea partidario de esos programas en los que la gente vende sus vísceras, con los periodistas como cómplices. Sacan lo peor del ser humano: ser cotillas y delatores. -¿Ha tenido propuestas para aparecer en ellos? -No vendo mi vida privada. Y es que ya no se me ocurre acostarme con nadie simplemente por miedo. -¿A qué? -Los teléfonos móviles con cámaras están por todos lados. No quiero despertarme una mañana y verme en una situación comprometida en las revistas. Ahora, en cualquier restaurante, te encuentras rodeado de personas con un móvil haciéndote fotos. -Imagínese: termina la función, sale a la calle, y... - ...Y busco un lugar agradable en el que sentarme y charlar con los amigos. El teatro te proporciona una fuerte descarga de adrenalina, pero hay que tener la cabeza sobre los hombros y nada mejor que una cena para relajarte y acabar con las tonterías. -¿Se plantea una escuela de teatro? -Para enseñar interpretación hay que manipular emociones y no me gusta jugar con las personas. -¿Y la política? -Es una profesión complicada. Las cuestiones comprometidas sólo me las planteo como ciudadano.