ANUNCIARON a bombo y platillo que el lunes saldría el spot de Freixenet, y fueron nada menos que 15 millones los espectadores que tuvo entre todas las cadenas. Esta vez los creativos recurrieron a la bella Nieves Álvarez y al elegante Pierce Brosnan, que si un talón con muchos ceros no lo remedia, ya es otro ex 007. Pareja guaperas para un anuncio que buscaba una cierta sofisticación. Sin embargo, es tanta la ruptura de estilo (e incluso temática), con la línea mantenida hasta ahora, muy coreográfica y más aparatosa, que desconcierta. Esta vez apenas hay burbujas, aunque sigan presentes en clave femenina, primero dentro de la copa de Brosnan, después la propia Álvarez en persona. La voluntad de renovarse y no resultar repetitivo, tampoco es mala alternativa. Antes se valoraba la espectacularidad visual, el lujo a espuertas, un toque glamuroso muy apegado a la mejor tradición del musical de Hollywood. Ahora se opta por una escena más realista, por un lujoso apartamento, con aire a lo James Bond sazonado con una pizcas de comedia. No descartan la parodia (unas botellas que caen y rompen, un amago de beso rechazado, una barriga abultada en un gesticulante Brosnan...), pero aún así no parece lo esperado. Tema musical a juego y Freixenet que nos desea unas felices Fiestas. Es lo que hay. Con el de la Lotería, la publicidad navideña ya está al completo.