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01 nov 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

...PERO necesitada de la necesaria complicidad por parte de los espectadores que deseen saber cómo se despeja la incógnita Bush-Kerry. Deberán renunciar alsueño para seguir el escrutinio a partir de las dos de la madrugada en TVE, Antena 3 y Tele 5, siguiéndolas en directo. Es un hecho sin precedentes en la televisión española porque el mundo es de otra manera después del 11-S y porque la Casa Blanca reaccionó al atentado del modo menos complaciente para buena parte de la opinión internacional: invadiendo Irak y mirando hacia otro lado cuando Sharon decidió reencarnarse en Atila contra los palestinos. Las elecciones fueron la tónica dominante en el espectro mediático internacional. También en las teles españolas. Es más, a juzgar por el tono, si Bush fuera su candidato, perdería por goleada. Reportajes, documentales y comentaristas, fueron de todo menos generosos con el texano reconvertido en John Wayne contra los terroristas, esos nuevos «indios» con su reserva en Irak y a Saddam como gran jefe. Sin quitar el ojo a Bin Laden y a su etérea tribu Al Qaeda. También Europa le mira con antipatía. El colmo está en que hasta los grandes periódicos, los intelectuales, actores, músicos y etcétera de su país, también conjuran contra el amigo de Cheeney. Visto lo visto, toca pernoctar.