The Kinks resisten al tiempo

Camilo Franco REDACCIÓN

TELEVISIÓN

XURXO LOBATO

La tercera vía del pop británico alcanza cuatro décadas de éxitos, grandísimas canciones y una amplísima influencia sobre los conjuntos más diversos.

19 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Hace aproximadamente cuarenta años, un músico londinense se esforzaba por escribir canciones que tuvieran un parecido al Mersey Beat y que llegaran tan alto en las listas de éxito como las de los cuatro chavalotes de Liverpool. Se llamaba Ray Davis y sus dos primeros discos sencillos pasaron sin pena ni gloria frente a la avalancha de la creatividad beatle. Era 1964, un año con un millón de promesas cuando The Kinks buscaban un sonido propio. Lo encontraron en la distorsión de las guitarras cuando se saturan los amplificadores. Pusieron tal hallazgo al servicio de una canción, You really got me , y desde entonces el grupo, además de dar pistas para el nacimiento de las guitarras agresivas y, más adelante, del heavy, se convirtió en la tercera vía del pop británico. Sin embargo, pese a lo pegadizo de sus estribillos, lo emocionante de sus riffs y la imaginación rebelde de las letras de Ray Davis y la potencia guitarrera de su hermano, Dave Davis, al grupo le faltó lo que sí tuvieron los Beatles y los Stones: no triunfaron en Estados Unidos. Le faltó el éxito de la tele yanki y les sobraron broncas, según su batería, Mick Avory. Se refería a los incidentes entre los hermanos Davis y a una disputa que el menor de ellos mantuvo en una televisión de Los Ángeles durante su primera gira americana. No pudieron hacerse con América, pero sí pudieron convertirse en unos de los grandes fabricantes de grandes canciones. Después del descubrimiento de You really got me (1964), fueron llegando al mercado canciones tan irreprochables en ese momento y tan vigentes ahora mismo como All day and all of the night (1964), siguiendo el poder guitarrero; See my friends (1965), con las primeras huellas de la música india que asoló al british pop después de que Harrison se pusiera a ello; Sunny Afternoon (1966); David Watts (1967) a la que tanto partido le sacó Siniestro Total transformándola en Yo quiero ser Emilio Cao . También alguna canción de amor en la lista: Days (1968), Victoria (1969) y la que seguramente es su canción más conocida en el mundo, Lola (1970), que en realidad formaban parte de dos discos conceptuales en los que se abordaban con mala leche y fino instinto algunas de las realidades de la decadencia de occidente y de lo que en aquellos momentos ya no era el Imperio Británico. Entrados los setenta, algo declina en la historia de los Kinks, cambios de discográfica, discos con menos impactos. Las recopilaciones del grupo se centran casi todas en esa época dorada de los sesenta. Desde los ochenta vuelven los Kinks y su forma de tocar: la new wave , el power pop , Paul Weller, Pretenders, Blur, Oasis, todos influidos por el guitarreo y la imaginación de los Davis.