FUE NOCHE de debut en TVE, pero de eso ya comentaremos con calma. Hablemos de Estravagario , que de entrada nada se parece al seriote y egocéntrico Negro sobre blanco , con Dragó devorando a sus invitados, gafas deslizadas sobre la nariz y atril omnipresente. Javier Rioyo es de otro estilo y en su estreno optó por otras maneras, por distinto tono y por unos contenidos más próximos a lo que se lleva. En principio se ocupó de Pablo Neruda, de Woody Allen y de Carlos Ruiz Zafón, iconos culturales y figuras mass media. Una sólida manera de advertir al espectador que la propuesta va en serio y que habrá nivel. Hacer un programa sobre algo tan delicado como los libros y sus autores es complicado, lo más parecido a un reto. Uno pregunta y el otro larga. Juego muy arriesgado en un país con la paradoja de que lee poco pero compra más. Estravagario reunió a una tertulia (Sabina entre ellos), que, aparte de opinar, recomendó libros. También sacó un breve corte sobre Woody Allen y sus gustos literarios de origen castellano (admitió su preferencia por los latinoamericanos, García Márquez entre ellos, aunque conocía a Cervantes) y entrevistó a Zafón, que sorprendió con una pieza al piano. En general, aceptable. Quizá haya un riesgo que Rioyo deberá evitar: impedir que su espacio se convierta en algo «estupendo»...