A PARTIR de hoy, pueden derribarse de un golpe dos topicazos que durante los últimos años eran lugar común entre los críticos televisivos y también en amplios sectores de la audiencia. El primero, la manipulación informativa de TVE, que hoy estrena Telediarios renovados, al parecer marcados por la objetividad y la independencia. El segundo, la telebasura puede dar un importante giro si, como promete Jarvier Sardá, sus nuevas Crónicas Marcianas (Tele 5) se alejaran de la escatología, el griterío y la nadería que caracterizó a sus anteriores ediciones. Nada mejor para un servidor que renunciar al Crónicas Mar(r)anas habitual y poder comentar que el líder del horario night time por fin sentó la cabeza, abochornado. Los milagros televisivos suenan a utopía, pero darse, se dan, aunque sean contados y de muchas en muchísimas lunas... Imaginemos que en Televisión Española se les da por informar con mayor delicadeza de lo que lo hicieron sus predecesores, y llaman al pan, pan, y al vino, vino. Supongamos que la oposición sale tanto como el Gobierno. Creamos, finalmente, que los Telediarios prescinden, al fin, de su etiqueta de oficialistas. Imaginemos que en CM se proponen divertir y entretener al personal con una pizca de enjundia y mejor gusto. Supongamos que logran pasar de Gran Hermano y la nueva panda de espabiladillos que metieron dentro. Creamos, finalmente, en que Sardá se lo cree.