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27 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

LO SORPRENDENTE es lo que contaba un periódico en boca de su entrenador, de que la Xunta daría un puesto de trabajo a David Cal si se convertía en medallista olímpico. Hombre, estaría bien lo del chollo, pero mejor estaría que se acompañase de una beca digna para que se dedique al piragüismo todo el año. Ayer se desayunó al alemán Andreas Dittmer, imbatible en los mil metros desde hace algunos años. Dittmer se debió quedar con un palmo de narices, sobre todo después de lo que contaba La Voz en su suculento reportaje de ayer en torno a la obsesión del walkyrio por la canoa y los métodos de Cal. Oro olímpico en C-1 1000, ya historia en el deporte gallego. Y que pueden ser dos medallas en la de 500 de hoy. Lo de Cangas, capital olímpica, ya tiene sentido (ahí está también, madurando, su paisana Teresa Portela), gracias al de Hío, 21 años, y salto a la fama. Fue la estrella mediática de ayer. Los informativos abrieron con su llegada a meta y su medalla en el pecho. También con sus declaraciones. Chavalote sano que se merece un monumento en esta sociedad que glorifica (y paga millonadas dkgarse) a desertores del arado que se visten de corto para patear un balón... A Cal hay que recibirle en el aeropuerto con foguetes y banda, porque dignifica al deporte y sirve de ejemplo.