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18 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

QUE LA tiranía televisiva del fútbol es escandalosa está en el común de la sociedad. Fueron tan desmesurados sus intereses económicos que acabó sepultando al resto de los deportes en un total ostracismo mediático, excepto en los informativos cuando toca dar triunfos. Al margen motociclismo, Formula 1 (fenómeno reciente, logro personal de Fernando Alonso), y algo el ciclismo, lo demás no existía, a excepción del voluntario esfuerzo de La 2 por hacer hueco a otras disciplinas en su Estudio Estadio . Con los Juegos Olímpicos se da la oportunidad de acceder a disciplinas de las que se desconoce casi todo. Para miles de críos, Atenas 2004 es una novedad y ahí es donde los 56 millones de euros que TVE pagó por los derechos de emisión se confirman como una inversión y un notable esfuerzo pedagógico. Se sabe que se mueven por el efecto arrastre de los campeones cuando surgen, pero también que después de cada Olimpiada son muchos los que despiertan su interés por el deporte. Claro que de poco vale sin infraestructuras, profesionales o monitores que canalicen esas inquietudes. Esa es otra película, pero ya puestos, parece lógico que TVE se mosquee cuando las privadas «piratean» sus imágenes. Y es que a éstas, los deportes minoritarios les importan un pimiento porque no generan réditos de audiencia.