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19 jun 2004 . Actualizado a las 07:00 h.«ES UN PARTIDO para matar o morir». Eso dijo el seleccionador portugués a la Cadena Ser para justificar su negativa a hablar para los medios españoles. Luiz Felipe Scolari, brasileño y campeón del mundo en 2002. Se refería al decisivo España-Portugal que desde las 20.45 de hoy se disputará en el lisboeta Jose Alvalade. Un partido que dará a TVE otro récord de audiencia. Parafraseando a Scolari, será una guerra a muerte. La Eurocopa reconvertida a Irak o así. Evidente que al hombre se le fue la olla, pero en el fondo, el encuentro resucita viejos fantasmas de vecindad. O quizá remueve los intereses económicos de estos tinglados. Portugal y España son fundamentales para la economía del campeonato. Si una de ellas cae, el país dejará de ingresar millones de euros, y la UEFA, claro. Pero están ahí por sus propios errores ante Grecia, una por perder y otra por empatar. Ahora surgen voces sobre la necesidad de que Rusia vapulee a Grecia, para que ambas cojan el avión y permitan continuar a los vecinos peninsulares. Incluso hablan de maletines repletos de euros. Uf. En todo caso, que esta tarde veamos un partido de fútbol y que Scolari se ahogue en un bidón de tila. Agosto de 1385 queda muy lejos y la derrota de Aljubarrota ya es historia. Trasladarla a Lisboa con 22 jugadores y un balón es de memos.