Reportaje | Crisis en el histórico cómic satírico catalán A punto de cumplir un cuarto de siglo, la irreverente publicación se encuentra en quiebra después de servir de escaparate a medio millar de dibujantes internacionales.
08 mar 2004 . Actualizado a las 06:00 h.A los fieles al cómic se les puede borrar un clásico. Necesita tres mil lectores más El Víbora o en el mes de mayo la histórica publicación catalana dejará de existir. Así de directo. Así de crudo. El rumor que se dejó correr durante los últimos meses del 2003 se ha convertido en una realidad y un ultimátum en toda regla que ahora confirma la editorial La Cúpula, encargada desde hace dos décadas de hacer llegar a los quioscos la irreverente publicación. Su último número, el 289, el que ha llegado a las tiendas este mes, ya no esconde esa crisis. «¿El fin?», se pregunta desde una primera página totalmente en rojo. Rojo alarma. Para sus incondicionales y gran parte de la plantilla la respuesta es clara: no. Pero tendrán que esperar a que esa misma palabra la pronuncie el gran público. «Si queremos quedarnos como una revista de culto y sólo de venta en tiendas especializadas, entonces sí que es el fin», explica el redactor jefe de la publicación, Sergi Puertas. El modelo económico a seguir -aunque no se reconozca abiertamente- es el de El Jueves , un semanal que goza de extraordinaria salud y que nació a la par que El Víbora, mensual . Ambos fueron el espejo de la transgresión, la movida, aquellos ochenta, en fin. Entonces la revista fundada por José María Berenguer llegaba a vender hasta 45.000 ejemplares. «Luego, con los noventa, esas ventas empezaron a descender, poco a poco, hasta llegar a esta situación», añade Puertas. Esa situación son 6.000 ejemplares tirados en la calle cada mes y que no se venden en su integridad. La empresa admite que mantiene abierto El Víbora «por cariño», pero que es el lastre económico de una editorial que saca al mercado Kiss - fanzine erótico- con 20.000 ejemplares, mínimo, cada mes; así como colecciones de manga. Los recuerdos Si fracasa el intento, con la revista se irán a la calle casi un cuarto de siglo de recuerdos desde que en diciembre de 1979 se puso en marcha con escasos medios y un torrente de ideas. «No tenemos ideología, no tenemos moral, no tenemos nada más que ganas de hacer un tebeo. Si aún te quedan fe e ideales, no nos acompañes», decía su número fundacional. Esos principios los ha mantenido durante intactos durante cinco lustros, un tiempo en el que el cómic se ha granjeado la fama de guarro, depravado... Una imagen que se acrecentó desde que a mediados de los ochenta adoptó como primera página dibujos que reproducían sugerentes colegialas semidesnudas. ¿Demasiado atrevimiento? Ahora se han suprimido con el objetivo de atraer al público generalista. «Cuando tomamos esa medida anteriormente vendíamos menos», agrega el jefe. Hay otras medidas para la salvación: han subido el precio hasta los 2,95 euros. También han recurrido a la renovación de caras nombres, pero tirando, a la vez, de autores del pasado. Tienen material de donde hacerlo: han pasado por sus páginas más de quinientos dibujantes, siempre con renombre nacional e internacional.