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05 feb 2004 . Actualizado a las 06:00 h.LENOCINIO, en culto. Se usa prostitución cuando se opta por la convención del buen gusto. Un tema que la tele afronta con especial cariño porque acoge dos variantes: es problema social y un torrente de morbosidad. Hacen reportajes, filman con cámara oculta, comentan disposiciones para regularla o erradicarla, en fin, que una y otra vez regresan a la actividad del fornicio, literalmente «ayuntamiento carnal fuera del matrimonio». Ana García Lozano enfocó Esta es mi historia (La Primera) hacia el tema Prostitución. Nadie se escandalice, va con el night time avanzado y no hay menores. Ana reprochaba a una meretriz que le parecía injusto que mientras ella tenía regulada su nómina con deducción de impuestos, la señorita cobraba en efectivo y todo era ganancia. La increpada reaccionó: «Pues hazlo tú también». Claro, la periodista afirmó carecer de estómago... Un empresario del alterne admitió que por su local de 90 trabajadoras y muchas habitaciones, caían unos mil clientes cada fin de semana. Multiplíquese la cifra, háganse medias, en fin, una mina. El programa trataba de si legalizar la actividad o no, y en dos horas y media nada sacamos en limpio. Ah sí, que hay mucha pasta en juego porque es el oficio más viejo del mundo. De erradicación imposible. Esta es mi historia dejó esa impresión.