«No estaba destinado a ser editor»

Concha Pino SANTIAGO

TELEVISIÓN

El empresario catalán atribuye el éxito de la firma que fundó hace 35 años a una política de autor en busca de las voces más interesantes de las diversas literaturas

20 ene 2004 . Actualizado a las 06:00 h.

El editor Jorge Herralde aseguró en la entrega de los premios San Clemente que otorgan alumnos gallegos de bachillerato que el prestigio de un premio literario es su palmarés. La máxima se podría aplicar a Anagrama, la editorial catalana que fundó y dirige desde 1969. -Una de las funciones que debe tener un editor literario es buscar las voces más interesantes de las diversas literaturas, traducirlas muy bien, porque un libro mal traducido es un pecado mortal, y promocionarlas al máximo. -¿Hasta dónde llega en la apuesta por un autor? -Hasta donde responde su calidad, porque el éxito a veces es tardío, como sucedió con Kapuscinski, que era un autor con pocos lectores pese a su enorme y merecido prestigio como reportero. Con Ébano se convirtió en un best-seller , la crítica lo descubre y retrocede buscando sus libros anteriores y ahora no paramos de reeditarlo. Próximamente publicaremos su Autobiografía del reportero . Lo mismo ha sucedido con Tabucci hasta Sostiene Pereira y esperamos que pase con Jonathan Coe, una estrella en el Reino Unido y de gran éxito en Francia e Italia. Hemos tenido la fortuna de que nuestros best-seller han sido de calidad y pudimos mantener el nivel. -¿Por eso le son tan fieles sus autores? -En un alto grado lo son, aunque no en su totalidad, porque sería un milagro. Pero son de los que no paran de escribir. La verdad es que el año que empieza será bueno, mejor que el 2003. -Que fue redondo, porque la crítica eligió sus libros como los mejores del año. -Fue muy gratificante, sobre todo por la unanimidad y la elección de autores revelación y libros minoritarios. -¿Sus aciertos obedecen a su pasión por la literatura más que a hacer caja? -La verdad es que no estaba destinado a ser editor, porque venía de una familia industrial. Pero me gustaban la literatura y la política. Me hice editor, pero naturalmente sin perder de vista la promoción y las ventas, porque sino la editorial desaparece o es engullida por un gran grupo. -Dicen que un libro de Anagrama es una garantía. -Me lo han dicho muchas veces y no tengo prisa por desmentirlo. -¿Cómo ve el futuro inmediato dada la crisis del mundo editorial? -Para Anagrama, simplemente óptimo, al igual que hay otras editoriales independientes que resisten mejor los embates de estos tiempos hostiles que los grandes grupos. Y soy optimista a medio plazo, sobre todo porque se demostró la fantasmada de los agoreros que pronosticaban la muerte del libro en soporte papel, si bien para ello es muy importante el tejido de las librerías, en el que por fortuna persisten las de vocación cultural y de resistencia. Fue vital nuestra batalla para lograr frenar el precio fijo. -Se diría que los grandes grupos tienen su castigo. -Ja, ja, ja. Reflexionaré sobre el tema. No estoy en sensibilidad con esa cuerda. -¿Cuál es su balance de estos 35 años de Anagrama? -Han sido años muy estimulantes en muchos sectores, de estar con las orejas muy abiertas a lo que está pasando en el mundo, de agitación cultural.