El CGAC cierra el año con una metáfora literaria de la espera

Camilo Franco SANTIAGO

TELEVISIÓN

ÁLVARO BALLESTEROS

Citas de cine, obras de Beyus, Moffat e Anleo forman parte de «Esperando unha chamada» La exposición continúa tres muestras anteriores con fondos del centro gallego

23 dic 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

? dónde va el tiempo que gastamos esperando. A qué dedicamos el tiempo cautivo de la espera. Los sentidos filosóficos de esperar protagonizan la exposición que cierra el año 2003 en el Centro Galego de Arte Contemporánea. La exposición tiene dos influencias y un género mayoritario. La literatura y el cine están en el inicio de esta cristalización de la impaciencia, de la íntima y de la cósmica, dominada genéricamente por la fotografía. Como en las tres muestras anteriores que ofrecían lecturas diferentes de los fondos del CGAC, Esperando unha chamada parte de dos textos literarios, uno de Edgar Allan Poe y otro de Herberto Helder, para dejar al espectador frente al paseo nervioso de Bárbara Stanwyck mientras no suena el timbre reiterado de un teléfono negro. Ese instante de desespero mientras no llega el futuro es el núcleo de una muestra que debe algunas imágenes al cine, al que debe también el sentido intranquilo del paso del tiempo que el mismo cine ha entregado a la cultura del siglo XX. Los teléfonos toman el protagonismo iconográfico de la muestra inaugurada ayer y en la que participan una docena de artistas con obras mayoritariamente procedentes de los fondos del centro gallego. Los teléfonos toman la portada de la exposición y, sin embargo, es la metáfora entre imagen y espera la que se hace con el sentido de la misma. La espera, como la fotografía, es una forma de tiempo detenido y, en ese entretiempo, lo mismo está Joseph Bueys retratado mientras la obra toma cuerpo que las imágenes de John Divola con decorados de cine que esperan que la palabra acción los haga útiles. La espera se vuelve cruel con las lolitas ucranianas retratadas por Sergei Bratkov con atavíos para una prueba de cine. Se vuelve puntos suspensivos en la pieza de Cabrita Reis y su carta inacabada. La inacabada espera está en el relato circular del gallego Xoán Anleo o en la ausencia de esperanza de las estampas de Tracey Moffat. Finalmente, para la exposición, la espera se vuelve azar con esa forma en que Jonathan Monk separa los viejos retratos para ver si el destino o la serendipia vuelve a reunirlos alguna vez. También como si la espera fuera un asunto de suerte, de llevar una estrella en la frente o en el bico un cantar.