La película se estrenó simultáneamente en 80 países y convocó a miles de seguidores de la trilogía La última entrega del filme de los Wachowsky decepciona a la crítica.
05 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La estrategia comercial funcionó: el estreno simultáneo de Matrix: revolutions reunió a seguidores del célebre filme de ciencia ficción en ochenta países a un mismo tiempo. Los aficionados llegaron a hacer cola en algunos lugares, como la capital peruana, Lima. El caso opuesto es el de China. La amplia y rápida oferta de copias en DVD a precios irrisorios vacía las salas de cine, para desesperación de Hollywood. En general, la mayoría de las salas en las que se proyectó el filme se llenaron, aunque las opiniones a la salida eran dispares. Las peores ya las había anticipado la crítica. «¿Cómo algo que empezó tan espléndido se ha vuelto tan aburrido?», se preguntaba el especialista en cine de Los Angeles Times . Para algunos, la mala interpretación y la baja calidad de los diálogos restan interés al filme. El estreno propició algunas anécdotas, más allá de los habituales fans que asisten a los estrenos vestidos con indumentaria similar a la de sus héroes de la pantalla. En Moscú, el Partido Comunista Chino aprovechó el espectáculo para repartir propaganda a las puertas de los cines. Se promocionaron como los «Neo-Comunistas», en clara alusión a Neo, el protagonista del filme, interpretado por Keanu Reeves. La verdadera prueba del éxito para la película radicará en el tiempo que pueda permanecer en cartelera, a pesar de este gran impacto inicial.