Hoy se conoce el nombre del ganador del premio de Literatura Vargas Llosa, Sábato, Roth y Coetzee suenan como posibles galardonados, aunque la Academia sueca siempre suele sorprender con su decisión
01 oct 2003 . Actualizado a las 07:00 h.Hoy es jueves y ya estamos en octubre. Esta circunstancia, aparentemente trivial y cotidiana, se convierte en una excepción porque reúne los dos requisitos para ser la fecha en la que se anuncia el ganador del premio Nobel de Literatura. Desde que hace dos días se supo que hoy la Academia sueca dará a conocer su decisión, las especulaciones han amenizado el panorama de las letras. Mario Vargas Llosa, J.M. Coetzee, Ernesto Sábato, Cees Nooteboom, António Lobo Antunes, Philip Roth, Margaret Atwood, Ismail Kadaré, Salman Rushdie, Antonio Tabucci... Los eternos candidatos están, aunque lo disimulen, pendientes de lo que diga a la una el secretario de la Academia en el salón Blanco del edificio de la Bolsa en Estocolmo. Igual de pendientes estarán también los periodistas. Muchos prefieren que el galardón se lo lleve un escritor reconocido que un autor oscuro con poco atractivo, por muy exótico que sea. Así ocurrió el año pasado, cuando el húngaro Imre Kertesz fue distinguido con el premio. En España, el reconocimiento también debería ser para El Acantilado, la editorial que emprendió la publicación de la obra de Kertesz antes de la nobelización del autor. La decisión sueca puede, además, mejorar las ventas de un escritor, aunque no tanto como para convertirlo en un bestseller . José Saramago ya vendía bien cuando le dieron el premio y Toni Morrison subió los ejemplares para, después de un año, regresar a sus cifras habituales. Reglas no escritas El Nobel tiene sus propias reglas, muchas de las cuales no están escritas. En el jurado no sólo pesan los méritos literarios del candidato, sino también su lengua, país y actividad pública, si la tiene. Esto ha sido así desde los inicios del premio. En su testamento, Alfred Nobel, el inventor de la dinamita que trató de redimirse con los galardones, especificó que el ganador debería ser «autor de la obra más notable de inspiración idealista». En consecuencia, el ateísmo de Tolstoi lo dejó sin recompensa, por más que la mereciera, y Virginia Woolf e Ibsen sufrieron similar suerte. En la actualidad, el ejemplo más claro es el de Mario Vargas Llosa, conocido tanto por sus novelas y su pensamiento literario como por su militancia política y su carrera electoral por la presidencia de Perú. Aunque hay quien asegura en la prensa sueca que aquello ya está olvidado y que El paraíso en la otra esquina , su última obra, es el empujón definitivo. Claro que a favor de Vargas Llosa también juega que hace tiempo que no recibe el Nobel un hispanoamericano -Octavio Paz fue el último, en 1990-, aunque en su contra está que su generación, el célebre boom , ya fue reconocido en 1982 con la concesión a Gabriel García Márquez. Ernesto Sábato y Carlos Fuentes también son favoritos en las quinielas. La alternancia geográfica parece ser otra de las reglas que sigue la Academia. De este modo, este año no recibiría el premio ningún europeo, un cupo que ya cubrió Kertesz. Podría irse a Latinoamérica. O a África. O a Asia. Son reglas extrañas y que sólo se aprecian después del veredicto.