El Coliseo y Maná le cantaron al mar

Xurxo Fernández Fernández
Xurxo Fernández A CORUÑA

TELEVISIÓN

CÉSAR QUIÁN

El concierto de los mexicanos en A Coruña estuvo marcado por las referencias a la catástrofe del «Prestige» Los músicos dejaron al público llevar la voz cantante en varios de los temas

03 jul 2003 . Actualizado a las 07:00 h.

Había lágrimas en la cara de Raquel (que guardó cola muy acompañada para alcanzar un trocito de primera fila) mientras le gritaba a Fher eso de Oye mi amor . Pero por mucho que la joven se esforzaba, hacer llegar su mensaje al cantante de Maná era ayer misión imposible. La voz de la entregada adolescente estaba camuflada entre otras once mil que llenaban el Coliseo de A Coruña cuando los mexicanos saltaron al escenario. En medio de tanta gente, el líder de la banda mexicana no tuvo problemas en encontrar quién le diera el relevo a la hora de cantar. Porque fueron varias las veces en las que le tendió el micro al público buscando una complicidad que siempre encontró. A nadie le extrañó una práctica común en cualquier grupo de canciones conocidas y que en Maná resulta más que habitual, debido a que sus temas se pegan sin remedio a cualquier oído y así es imposible dejar de corearlas. Más cuando el grupo pasa por tercera vez por la misma ciudad y en todas las ocasiones alcanza un lleno en las gradas. De ese modo, con eco, fueron cayendo los momentos mágicos de la noche, Oye mi amor llegó la segunda, Mariposa traicionera esperó casi hasta el final y su En el muelle de San Blás esperó hasta el penutimo bis. Todo un repertorio en favor de una Revolución de amor (título de la gira que mañana llevará al conjunto a Cambados) que ayer se empeñó en hacerle mimos al mar gallego. Y es que si hubo algo, aparte de lo musical, que marcó el concierto, eso fueron los actos dedicados a recordar la catástrofe del Prestige y a rendir tributo a la agrupación Nunca Mais, a la que la banda apoya y a la que irá destinada parte de la recaudación de la gira. Varias banderas negras y azules, acudieron al espectáculo y se dejaron ver desde que la telonera Belén Arjona tomó las tablas. Ondearon especialmente después del tercer tema, cuando Fher lanzó su «boas noites», se confesó encantado de volver e inició un pequeño discurso sobre el gran desastre que vistió de luto las costas gallegas. Ahí tuvo que pararse para dejar que la multitud gritara a coro «nunca máis». Este gesto contribuyó a encender más, si cabe, al ya entregado público que no dejó de saltar y aplaudir ni por un momento, llenado de ambiente el multiusos coruñés. En medio de todo eso, la muy particular voz de Fher; el empeño por el ruido acompasado de Álex el animal González (a la batería) y el acompañamiento de lujo de Sergio Vallín y Juan Callecos. Además de las once mil gargantas que, estas sí, no dejaron de sonar.