Gabriel García Márquez es poco partidario de las apariciones públicas, según afirman quienes le conocen. Pero en oasiones sorprende al público y sobre todo a sus lectores. Como una agradabale sorpresa ha sido recibido el cuento inétido que el escritor colombiano ha publicado este último fin de semana, en la revista Cambio en un relato exclusivo para la misma. es el título del relato de cinco páginas en las que el escritor describe con su habitual maestría literaria la relación que protagonizan, durante una noche, una mujer casada y un profesional de la seducción. «Tenía la piel lívida, los ojos ardientes bajo unas cejas frondosas, el cabello de azabache absoluto aplanchado con gomina y con la línea perfecta en el medio». Así define García Márquez a uno de los principales protagonistas del relato, una descripción que completa con lo siguiente: «El esmoquin tropical de seda cruda ceñido a sus caderas estrechas completaba su estampa de lechuguino». Bailando un bolero Y más adelante, el autor de Cien años de soledad describe como el seductor y la mujer bailan un bolero: «Lo mantuvo a la distancia, para no darle el gusto de que sintiera en sus venas la sangre enfebrecida por la champaña. Pero él la forzó, primero con suavidad, y después con toda la fuerza de su brazo en la cintura. Ella sintió entonces en su muslo lo que él había querido que sintiera para marcar su territorio, y se maldijo por el batir de su sangre en las venas y el fogaje de su respiración, pero supo oponerse a la segunda botella de champaña. Él debió notarlo, pues la invitó a un paseo por la playa». García Márquez tiene actualmente en el mercado el primer tomo de sus memorias, que llevan por título Vivir para contarla y de las que ha vendido varios centenares de miles de ejemplares en distintos países y que completará con un segundo tomo. Fiel a su temor de aparecer en público, el escritor no ha participado en la habitual ronda de presentaciones de estas memorias.