El historiador y musicólogo estudió a principios de siglo los ritmos tradicionales El «Cancionero Musical» fue una obra fundamental en la historia sonora del país
25 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Un pionero. Es uno de los elogios que se pueden hacer sobre el musicólogo Casto Sampedro, que durante las décadas de principios de siglo se encargó de recopilar los diferentes ritmos tradicionales gallegos. Ofrecemos una selección de los textos en los que el insigne investigador explicaba el origen y desarrollo de la música incluida en el compacto que mañana ofrece La Voz en la colección Son de Galicia, procedente de una edición facsímil del Cancionero Musical de Galicia editada en 1982 por la Fundación Barrié. Muiñeira «Parece resultar que ese antiguo y característico baile comienza con una invitación de los bailadores que, agitando las castañuelas y dando brincos y haciendo puntos (...) dirigen a la que desean por pareja; y, ya se ponen en medio de rodillas, ya le hacen una seña con la cabeza, con la mano o con un guiño. Aceptada la invitación, entra la mujer a bailar, y así se va formando un grupo de más o menos parejas. En la muiñeira común, aunque también se baila por parejas aisladas, se baila colectivamente bajo la dirección de un guía que sale de entre los mejores bailarines y que, al efecto, se coloca a la cabeza. Consiste en hacer varios puntos diferentes y caprichosos, que todos repiten (...), y que son seguidos de un baile de rueda (...). En algunas figuras se colocan las filas de hombres y mujeres enfrente, se adelantan, retroceden y descubren curvas que el guía va trazando. Las mujeres siguen las líneas (...) mostrando cierta modestia (...) que contrasta notablemente con las piruetas, vueltas y saltos de gallo de su respectivo galán (...)». Ribeirana «Se distingue de la muiñeira en que se ejecuta por parejas aisladas, aunque toman parte muchas a un tiempo; en que la mujer no está obligada a repetir los puntos del hombre, y en que el paseo o vuelta de conjunto de la otra muiñeira se sustituye por los que da la mujer por el frente y por la espalda de su pareja, describiendo como un ocho dentro de cuyos espacios el bailador sigue deshaciéndose en puntos. El mayor número de consultados dice que el baile de la ribeirana tiene más movimiento y actitudes vivas que la muiñeira».