En 1977, el director de «El pianista» mantuvo relaciones sexuales con una niña de 13 años en la mansión de Jack Nicholson. Desde entonces no puede visitar EE. UU.
15 mar 2003 . Actualizado a las 06:00 h.Samantha Jane Gailey tenía 13 años en 1977 y como muchas otras adolescentes en California aspiraba a ser estrella. Así que cuando se cruzó en el camino de Roman Polanski creyó que estaba más cerca de hacer realidad su sueño. Veintiséis años después de aquel encuentro Gailey puede decir que encontró la fama. Pero su nombre no es conocido por haber protagonizado una sola película sino por haber sido la adolescente con la que Roman Polanski mantuvo relaciones sexuales en la mansión de Jack Nicholson. Unos hechos por los que el director de El pianista fue acusado de violación y por los que no ha podido pisar suelo norteamericano desde hace 26 años. Tampoco lo hará el próximo día 23 cuando se entregue el oscar al mejor director para el que el polaco está nominado. Treinta y seis páginas ocupa la declaración que Samantha Gayner hizo ante el gran jurado de Los Angeles en 1977 y que se hizo pública hace cuatro meses en Estados Unidos. En el documento, la entonces adolescente describe al detalle lo que sucedió en la mansión de Mulholland Canyon. Según su versión de los hechos, el 10 de marzo de 1977 Polanski la invitó al hogar de Jack Nicholson para hacerle unas fotos que iba a publicar la edición francesa de Vogue . En el transcurso de la sesión, el director de Lunas de hiel la invitó a champán y le sugirió que se despojara de la ropa interior y que se deslizara en el interior de un jacuzzi donde la fotografió desnuda. Polanski acabó con ella en la bañera de donde pasaron a un dormitorio en el que mantuvieron relaciones sexuales, a pesar de las protestas de la adolescente. Según contó Samantha al Gran Jurado, el viudo de Sharon Tate le llegó a preguntar si tomaba la píldora e incluso se interesó por las fechas de su última menstruación. En la declaración, que se puede consultar íntegra en la página www.thesmokinggun.com, Samantha sostiene que el miedo que le inspiraba Polanski le impidió mostrar una oposición más contundente a los requerimientos carnales del director, que entonces tenía 43 años. La joven Gailey le contó a su madre lo que había pasado aquella tarde. Polanski acabó en prisión pero un acuerdo extrajudicial le permitió abandonar la cárcel. Cuando se estaba tramitando su procesamiento, consiguió salir del país. Hasta hoy.