INTERFERENCIAS
18 feb 2003 . Actualizado a las 06:00 h.NEVABA EN Nueva York. El Telediario 2 de Urdaci no podía dejar pasar la ocasión de mostrar sus siempre populosas calles, ahora desérticas y cubiertas por un espeso manto blanco. Fue entonces cuando su corresponsal, Valentín Díaz, salió bien abrigado y luciendo un vistoso sombrero. Normal, dirán ustedes, pero tenía mucho de insólito y hasta de inédito. El lunes trajo a la retina otras imágenes y otras noticias. Junto a la resaca por la manifestación global con el No a la guerra, supimos que disecarán a la pobre perica Dolly y nos helaron con un macabro plano de las víctimas de la discoteca de Chicago. La policía abrió una puerta y allí había una docena de cuerpos con sus caras en un espeluznante plano horizontal. Pocas veces la televisión mostró un catálogo tan variado de rigor mortis... Dejemos el morbo y volvamos al sombrero de Valentín. Acostumbrados a unos look más o menos formales, excepto en países en los que por causa del clima sería torturante salir trajeado, el tono visual del periodista de TVE asomaba a la pantalla como novedoso. De acuerdo que su condición de cabeza con pelo en retirada, haría desagradable una crónica desde el exterior y a grados bajo cero. Pero lo suyo es de una elegancia lindante con el dandismo. De hecho no hace ascos a una pajarita o a unos retoques en su bigote. A primera vista, un sombrero oscurece un rostro y anula su potencial de comunicación, pero Díaz lo lleva con gracia. Será por eso, que su colega Rosa María Molló reivindicó su cota, pero, aún coqueta, eligió un sencillo gorro de lluvia. ¿Verdad que la tele da mucho juego?...