El actor argentino se traslada a España para representar la comedia teatral «Art» y medita la posibilidad de emprender más proyectos en este país
06 ene 2003 . Actualizado a las 06:00 h.La prestigiosa película de José Campanella El hijo de la novia abrió las puertas de España al actor argentino Ricardo Darín, intérprete de otros títulos de buena cosecha del cine de su país como Kamchatka , El mismo amor, la misma lluvia o Nueve reinas . Curtido en el mundo de la interpretación desde muy joven, Darín está entusiasmado con el calor que encuentra en España con la gente, por la calle, donde le saludan como si fuera de casa. Al abrigo de este afecto, el actor se ha atrevido a estrenar en España la versión argentina de la comedia teatral de Jasmina Reza Art , obra que ya fue ruidosamente aplaudida aquí con el montaje de Josep María Flotats. -¿Le ha sorprendido el éxito que tiene en España? -Gratamente, pero no tanto por el éxito, que sería circunstancial, sino por la confianza con que me tratan por la calle, como si fuera uno más de la familia, es algo que me llena de emoción y me sorprende muchísimo. -¿Ha sido casualidad el éxito que está obteniendo el cine argentino en España? -A veces coincide que uno tiene la suerte de formar parte de proyectos o historias que tienen la particularidad de llegar a la gente. No es frecuente, porque puede transcurrir una vida sin que te toque ni siquiera una vez. Si tienes la bendita suerte que se encadenen tres o cuatro trabajos y que sean de la aceptación popular ya es un milagro. Lo importante en el cine son las historias, nada seríamos los actores sin los libros porque no decimos nuestra propia letra. Si las historias y su enfoque tienen la suerte de llegar al corazón de la gente uno está transitando por un camino allanado por otros. Por eso no me gusta hablar de éxito en términos personales, porque dependes de muchas otras personas a las que no se nombra. -¿Pero hay buena cosecha en el cine argentino de hoy? -Muy buena. En este momento el cine argentino está pasando por un momento muy especial en cuanto a sus guionistas y realizadores, que han variado la temática y el enfoque de la misma. El cine tiene la particularidad de llegar muy lejos, abre camino y vincula a los pueblos. Esta es la gran suerte que he tenido, formar parte de proyectos que por ser simples y no tener mayor pretensión que contar una historia sencilla han logrado la identificación de mucha gente en distintos lugares del mundo. -Precisamente han sido historias sencillas las que han triunfado junto a poderosos títulos de Hollywood. ¿El cine al final son buenas ideas? -Dará que pensar, si poner adelante los caballos o el carro. Como digo, el cine son historias. Todo el mundo queremos que nos cuenten una buena historia, bien narrada. Si a eso le agregas toda la parafernalia y los fuegos de artificio de las superproducciones, mejor. Pero llama la atención que cuando se promociona una película norteamericana de lo primero que se habla es de lo que han gastado en esa producción. ¿Eso es sinónimo de calidad?, ¿de que va a ser bien interpretada? No. Ellos han puesto el carro delante de los caballos, por eso están buscando temáticas por todas partes del mundo, porque no saben de qué hablar.