INTERFERENCIAS
05 oct 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La noche temática, (La 2) que se asoma los sábados más sola que un pulpo en un garaje. Se ocuparon de los hackers. LA VIDA SIGUE igual, cantaba Julio Iglesias mucho antes de ser una star y mucho antes de que el tirón de su vástago Enrique le obligara a bajarse al terruño español para estar «con su gente»... Pues que la tele también sigue igual. Con el estreno hoy de Gran Hermano IV y mañana de Operación Triunfo II , se colocan los cimientos para el chollete que colgará del receptor a media España hasta las Navidades, que el personal no tiene un euro, en casita se está muy bien y además es gratis. Considerando sus respectivos precedentes, todo apunta a que volverán a darnos la vara, unos cantando y otros montando su tingladillo en Guadalix de la Sierra. Como oficiantes, los inevitables Mercedes Milá y Carlos Lozano. A la tele le pasa como a Hollywood, que en cuanto encuentran un filón se disponen a agotarlo hasta la extenuación, con múltiples remakes de dudoso gusto. Hay curiosidad malsana por saber qué ocurrirá con los nuevos de la Academia de OT, sobre todo porque a este paso nos llenarán el país de cantant(itos), y también si por fin los inquilinos de Guadalix escorarán hasta la escatología guarra (una cámara en el retrete, por ejemplo...). Milagro sería que Nina y sus triunfantes monitores indujeran a sus aprendices unas horas de lectura (literaria, nada de colorines) y que a los chicos de Milá se les instalara una biblioteca en el gulag... ¿Se imaginan a miles de seguidores imitándoles? Ya, que eso no interesa, que lo prioritario es alienar al personal. A veces, la tele parece empeñada en hacer suyo aquel slogan categórico del «coma mierda, que treinta millones de moscas no pueden estar equivocadas...»