Groove Us está de gira por Nueva York y Ippy Shakes triunfa en el club de moda en Londres
12 sep 2002 . Actualizado a las 07:00 h.La prestigiosa revista británica The Face dedica tres páginas de su número de agosto al «mejor club de rock and roll de Londres». Se llama Teenage Schizoid y cae en el Soho. El periodista que firma la pieza relata que la noche que se pasó por el local mandaba en la cabina una tal Ippy Shakes, «garage rock connoisseur from La Coruña in nothern Spain». O sea, una experta en rock garajero nacida por estos lares. Que no despiste lo de Ippy Shakes: la chica se llama Irene, tiene 26 años y es coruñesa, como Groove Us, apodo bajo el que se esconde Fernando Grobas. Este pinchadiscos tuvo el valor de tomar un avión el reciente 11-S con destino a Nueva York, donde tiene varias sesiones contratadas. Conclusión: Galicia hace bailar a los anglosajones. El 11-S, en avión «Vengo a levantar el ánimo a los neoyorquinos», bromea Grobas desde la ciudad de los rascacielos, minutos antes de darse un paseo por la Zona Cero. Su quinto viaje al santuario de Woody Allen ha sido el más peculiar. De entrada, se equivocó al comprar el billete. «Lo pillé por Internet. Tenía que estar el día 13 en Nueva York, pero no había plazas en la mayoría de los vuelos. Al final, encontré uno, y, además, a precio reducido. Cuando me di cuenta del motivo, que es que era 11-S, ya había pagado». Un tanto acongojado llegó a Barajas, donde, con sorpresa, comprobó que no revisaban su equipaje y sí el de un cura que pasó antes que él. «El avión iba vacío. Fíjate si había sitio que me hice una cama entre cuatro asientos». Tras rellenar el habitual test antes del aterrizaje (con preguntas como «¿tiene intención de cometer algún acto terrorista?»), llegó al aeropuerto neoyorquino, donde un policía sí reviso su bolsa: «Sacó los discos, los miró y los metió dentro», cuenta. En octubre del pasado año, un mes después de los atentados, no fue tan fácil. «Había muchos militares en el aeropuerto y esta vez no vi a ninguno». Rumbo a Siberia Es una aventura más de Groove Us. Ya suma un puñado de ellas. Ha realizado sesiones en Portugal, Suiza y Rusia. Esta noche pinchará en el Turntables on the Hudson, «que es un barco que está atracado en el río». Saphire, el hotel Tribeca, Bang the Party, Closer y Le Club (éste en Filadelfia) serán sus otras escalas estadounidenses. En diciembre viajará a San Petesburgo, Moscú y Siberia, «sí, Siberia», remarca ante el pasmo del periodista. Con él marchará el también coruñés Ino, con quien forma equipo. Juntos hacen bailar a los coruñeses en el Telefunken y el House Café. Los dos forman parte de Funky Soul Rebels, un colectivo de pinchadiscos internacional. «Hacemos intercambio. Unas veces se acercan ellos a Galicia y otras vamos nosotros allí», explica Grobas. Le pagan el viaje. A mayores, cobra las sesiones. Un pincha de su categoría cobra 600 euros por cada una. La trayectoria de Groove Us le ha valido el reconocimiento en su tierra, pero sólo sus amigos gallegos sabían del triunfo de Irene en Londres hasta la publicación del reportaje de la publicación británica. The Face le dedica una gran fotografía a la coruñesa, que relata al periodista sus preferencias musicales. Ama a New York Dolls y Rolling Stones. Odia a The Strokes (que precisamente posan chulescos en la portada de la revista) y a Jesus and Mary Chain. Amigos coruñeses de la artista de los platos conocida como Ippy Shakes soplan que hasta ha pinchado en fiestas organizadas por los hermanos Gallagher, los irritables componentes de Oasis. Grupo propio ¿Cómo ha llegado hasta ahí esta gallega? Pues con buen gusto y certero oído, cultivado desde bien joven. En A Coruña, Irene formó parte de un grupo llamado Cloud Nine, pero era más conocida por su faceta de pinchadiscos. Solía frecuentar la cabina de El Crápula, un local de tan escasa iluminación que hace honor a la calle donde se encuentra, Rúa Ciega. Emigró a Londres hace un par de años, montó un club con unos amigos y bien pronto ha llegado el reconocimiento. En noviembre tocará en el pub Mardi Gras de A Coruña con su nueva banda. Es un trío llamado The Hells, que se anuncia como «excitante, sexy, ruidoso e inteligente».