EN principio nada apunta a que se trate de una conspiración contra el cine español por parte de La Primera. No hay indicios de hacer la puñeta al espectador matinal, que supongo tendrá un perfil muy determinado para los jerifaltes de la pública. Incluso alguna teoría malévola podría apuntar a que sea un rasgo de generosidad hacia la competencia para que se reparta la poca audiencia que frecuenta la televisión en un horario tan playero. De lunes a viernes, de julio a agosto, a la hora del Ángelus (o sea, las doce del mediodía), nos espetan cine de subgénero, españoladas, calificativo obviamente despectivo y que da una idea del poco cariño que levantan en la crítica. Claro, el sabatino Cine de barrio , Parada al frente, y su más que respetable share parecen dar la razón a quienes deciden devaluar la parrilla con semejante petardada. Pero eso no excluye un horario tan privilegiado cuando la madrugada es su espacio natural o mejor todavía, la paz de las filmotecas al servicio de sociólogos, que a eso todavía ayudan estos engendros, sinónimo de ranciedad, basura cinematográfica. Hace algunos días ya encendíamos la luz roja de peligro (esa luz tiene también otras connotaciones, y con un poco de imaginación...) sobre la alternativa de La Primera. Si fuera coyuntural, pues mira, ajo (drse) y agua (ntarse), pero no, van en serio. Hoy Varietés , mañana Mi noche de bodas , el miércoles A mi las mujeres ni fú ni fá , seguirá Margarita se llama mi amor y cerrarán con Aventuras del barbero de Sevilla . Está visto que el camino del cinéfilo televisivo está lleno de espinas, de minas... y de bodrios.