CANTANDO BAJO LA LLUVIA

La Voz

TELEVISIÓN

XOÁN A. SOLER

02 jul 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

La nostalgia, que no la música, suele ser lo más importante en las citas con cantantes históricos. Nadie esperaría, a estas alturas, escuchar a la Caballé de los años gloriosos: la reina absoluta del viejo Liceo, la inalcanzable Norma de Orange, la intérprete genial que hacía del capricho virtud con aquellos inextinguibles pianísimos y aterciopeladas medias voces. Todo eso pasó. De aquellos antiguos esplendores quedan aún la intérprete comunicativa y los restos de un timbre bellísimo. El oficio y el deseo del público por rendir merecido tributo a una de las grandes cantantes del siglo XX hacen el resto. Queden para el recuerdo de su concierto compostelano algunos momentos, sobre todo de la segunda parte, con un aria de Adriana Lecouvreur en la que impartió una lección de musicalidad junto a la sensual morbidez de su Puccini. Lástima que la afición de los programadores por los «marcos incomparables» nos haya privado ahora de escuchar a la soprano en un recinto adecuado. Las voces cultivadas son para el teatro y no para los grandes espacios abiertos, como el Obradoiro. La fina lluvia, los ladridos de canes próximos y los gritos del chistoso beodo de turno, unidos a los defectos propios de la amplificación (con constantes desajustes), contribuyeron a malograr un concierto casi tan gélido como la noche compostelana que le dio cobijo. El público sólo pareció animarse al final con las propinas, los guiños cómplices de la soprano («me hubiese gustado nacer en Santiago», dijo) y el calor que transmitieron los miembros de la Joven Sinfónica, que a falta de una respuesta más entusiasta de los ateridos espectadores no pararon de animar a la artista con continuas muestras de cariño. Sorprendió el aplomo de una agrupación todavía bisoña en este tipo de compromisos, dirigida por un José Collado que aportó su rutinaria eficacia. La próxima vez en el Auditorio, por favor. Festival Internacional de Música. Praza do Obradoiro. Montserrat Caballé. Orquesta Joven de la Sinfónica. José Collado, dir. Asistencia: 2.000 espectadores.