Los científicos encuentran relación entre las lecturas y los sueños

JESÚS FRAGA A CORUÑA

TELEVISIÓN

Un estudio sostiene que los niños que leen libros de terror pueden tener hasta tres veces más pesadillas Durante siglos, poetas y narradores han tratado de saber de qué están hechos los sueños. Ahora hay quien quiere demostrar que la materia prima no la tenían lejos, ya que estaba en sus propias obras. Un estudio de la Universidad de Gales ha investigado la relación entre los contenidos de los sueños y las aficiones literarias. Las primeras conclusiones exponen que puede existir cierta influencia de las lecturas: las novelas románticas inspiran sueños basados en las emociones y las de misterio, pesadillas.

16 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Los gustos en las aficiones literarias determinan en alguna medida qué tipo de sueños tenemos, según pretende demostrar una investigación de la Universidad de Gales. Dirigido por el doctor Mark Blagrove, el estudio recopiló 10.000 encuestas de lectores en el Reino Unido, para tratar e clasificar sus sueños en función de sus géneros predilectos. Algunas de sus conclusiones de Dream Lab, como se denominó el estudio, sostienen que hay una línea que une libros y sueños. Por ejemplo, una persona que lea obras de ficción tenderá a sueños en los que ocurren cosas imposibles y extrañas. Además, los recordará con frecuencia. Por otro lado, quien tenga novelas románticas como lectura de cabecera experimentará sueños con una gran carga emotiva. Dream Lab examinó de forma específica la influencia de las lecturas en los niños. Las respuestas de los pequeños hacen pensar que las narraciones de intriga o terror les proporcionan tres veces más pesadillas que lo normal. Blagrove declaró a la BBC que «la lectura influye poderosamente en los sueños de los niños, y más cuanto más pequeños son». Dejan huella Los datos sobre niños parecen probar que se trata de una edad en la que sus percepciones dejan huella en sus sueños: un 66% de los encuestados afirmó que le influía lo que veía por televisión, un 51%, por su actividad diaria, y un 44%, por lo que habían leído. La mayoría de los sueños que se recuerdan ocurren en la fase REM, en la que uno se encuentra hacia el final de varias horas durmiendo, y se cree que contribuyen a fijar en la memoria recuerdos. ¿Podrían las lecturas influir de alguna manera en la construcción de esa identidad? Esta es la pregunta para la que Dream Lab está tratando de encontrar una respuesta.