EL ARTE DETRÁS DE LOS OJOS

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Sol LeWitt transforma el interior de la Fundación Barrié con una intervención de geometría y color

15 jun 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

En los sesenta Sol LeWitt trabajaba de recepcionista en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Pocos años más tarde, este mismo museo le dedicaba una exposición. La rápida promoción de su obra se produce cuando, en un proceso de reducción del arte minimalista, comienza a multiplicar formas geométricas y organizar estructuras tridimensionales monocromas con un importante efecto espacial. Aquellas piezas, en las que el autor trata de anular todo indicio emocional, son fruto de una combinación matemática, racionalizada bajo el control del la armonía y la complejidad. LeWitt pronto considerara que en el proceso creativo lo verdaderamente importante no es la representación, y que las propias «ideas pueden ser obras de arte». Es entonces cuando el objeto artístico cede terreno ante la planificación a priori que el artista hace desde su estudio y a la posterior materialización por parte de sus colaboradores que, habitualmente, se encargan de plasmar sus trabajos. Desde su residencia en Connecticut, dirige la ejecución y pocas veces llega a participar en el montaje. Los colores y las líneas de los dibujos murales del norteamericano desafían solos el reto de intervenir varias salas de la Fundación Barrié. En este discurso se ha eliminado todo lo que pueda resultar superfluo, evitando cualquier referencia al mundo de la realidad; bien al contrario, interesa resaltar la abstracción estructurada por el orden, la precisión y la limpieza de la composición. El diseño se ofrece como una expresión pictórica, muy elaborada y reflexiva, en la que se dejan pocas alternativas al azar o a la intuición. Las Barras de color cruzan de una pared a otra formando una celosía de tonalidades intensas que modifican la perspectiva visual del interior arquitectónico. Para el espectador no es fácil únicamente mirar la creación de LeWitt, ya que sin proponérselo se ve fagocitado por un entorno dinámico que en una suerte de horror vacui lo envuelve absolutamente todo. En general estas actuaciones, adaptadas a distintos lugares, son efímeras. Cuando el 15 de septiembre esta muestra finalice, las paredes volverán a su estado habitual. Pero, lo importante, el concepto que desencadenó que este centro se transformara por unos días en soporte artístico, permanecerá impreso en los esquemas previos del artista, documentado en fotografías y, lo más importante, grabado en la mente del espectador. La pureza del lenguaje de esta propuesta artística sobre la pared se completa con un muro de columnas, grabados y obras sobre papel en guache. Cuando nos acerquemos a la muestra de la Barrié es necesario pensar que ¿el arte que transmite no está delante de nuestros ojos. Está detrás¿. Sol LeWitt. Fundación Barrié. A Coruña. Hasta el 15 de septiembre.