Igual que Salman Rushdie, el protagonista de la novela Furia abandona el Reino Unido sin dar explicaciones de su marcha y acaba instalándose en Nueva York. Los retazos autobiográficos de Rushdie no van mucho más allá en esta novela, puesto que el profesor Malik Solanka (así se llama el personaje central de la novela) vive una historia desesperada, mientras que el escritor angloindio se ha establecido en la calma. ¿Parece que en Nueva York ha encontrado un hogar a su medida. ¿Nueva York ha ejercido sobre mí una poderosa atracción desde hace mucho tiempo. La primera vez que estuve fue en los setenta, y siempre quise volver. De hecho, sin la fatwa (pena de muerte), probablemente me habría ido a Nueva York diez años antes. Es difícil decir por qué te gusta un lugar, pero ahora me siento neoyorquino, como antes londinense. Me interesa el tipo de vida que llevamos en las grandes ciudades. Yo soy un escritor de la metrópoli, y Furia es una novela acerca de cómo están y cómo actúan las personas hoy en día en las ciudades. ¿Como escritor establecido en Nueva York, ¿se replanteó su trabajo tras los sucesos del 11-S? ¿Todo lo que puede hacer un escritor en un momento así es ofrecer información, para que los lectores puedan tener un punto de vista más matizado y complejo. En cuanto a mi siguiente libro, me he parado a reflexionar. Creo que es necesario. Aunque puede que al final termine haciendo lo que ya tenía pensado. Lo veremos. ¿Ahora, «Furia» puede generar otras interpretaciones muy distintas de las que usted seguramente contaba en el momento en que la escribió. ¿Es curioso lo que ha pasado con Furia. Hay libros que son muy representativos de las épocas en las que fueron escritos, que se identifican con su tiempo. Yo iba a escribir una sátira contemporánea y se ha convertido en una novela histórica. ¿Aunque la fatwa que pesaba sobre usted fue revocada hace ya bastante tiempo, ¿vive todavía con una sensación de inseguridad o ha conseguido superarlo? ¿No, para nada. Dejé de tener guardaespaldas hace dos o tres años. ¿¿Qué parte de su fama como escritor se debe precisamente a la persecución que sufrió durante años? ¿Bueno, una parte, obviamente. Pero quienes me conocen sólo por la fatwa no leen mis libros; mantengo mis lectores al margen de eso. Si ves en un gráfico la evolución de las ventas de mis libros, es una línea que se mantiene, sube muchísimo con la publicación de Los versos satánicos y luego vuelve al mismo nivel.