Robocop con sus saltitos buscan piso en Tallín

GRECIA


Los experimentos en casa y con gaseosa. Grecia viajó a Tallín con un émulo de Robocop rodeado de robocopitos. Los dieciséis discos de oro y de platino que al parecter guarda SAGAPO -así se llamaba el muchacho- en el salón de su casa no debieron de ofrecerle experiencia suficiente para comprender que Eurovisión es un festival de la canción y no el cásting de una película de ciencia ficción de los setenta, cuando los rayos láser se pintaban con tirachinas.Por si fuera poco ese vestuario como de Terminator preparado para rachar en el Carnaval de Laza, el bueno de SAGAPO nos amenizó la espera con unos saltitos que parecían aprendidos en la academia de baile aquella de Lina Morgan.Aunque no por la calidad de la interpretación, ni por la coreografía, la actuación de los griegos será de las que se recuerden unos días. Los que tardemos en devolver a Eurovisión a lo que era.

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