Puede que el tema pase desapercibido, pero desde hace algunos días los informativos se dedican con pasión compulsiva a anunciarnos que el 17 de mayo llegará a las pantallas cinematográficas la quinta entrega (en realidad la segunda) del serial Star Wars con el subtítulo El ataque de los clones . Tele 5 lo tomó como algo personal, adquirió las cuatro entregas producidas por George Lucas desde 1977, y puso la casi totalidad de su parrilla al servicio de la franquicia, sea con reportajes especiales o con entradas en numerosos programas. Vale. Pero ocurre que estas avalanchas mediáticas acaban perjudicando al cine propio y contribuyendo al engorde del gran patrón de Hollywood. Cuando irrumpa El ataque de los clones , casi 500 pantallas de las 3.000 y pico del país, expulsarán a un puñado de películas a mayor gloria de Obi-Wan Kenobi, Skywalker y los otros. Entre ellas varias españolas que no tuvieron ni la más mínima oportunidad que se da al bueno de Lucas, aunque sea merecida, que nadie los cuestiona. Es la evidencia del papanatismo hollywoodense. Por si fuera poco, estos días recogen también que sale en vídeo Harry Potter y la piedra filosofal , otra mangancha para hacer una caja substanciosa a cuenta del pobre cine español (y europeo). De acuerdo que la televisión no puede obviar lo que se cuece, pero este toque arrebato con la starwarsmanía y derivados en detrimento de lo propio, ni es bueno, ni ayuda a la diferencia.