«Así es el amor» insiste en la comedia juvenil de instituto que toma como referencia «El sueño de una noche de verano» Como era previsible se produjo un tapón en la cartelera y estrenos (de minorías, faltaría más) como «Suavemente me mata», de Chen Kaige, o «Noche de fiesta», de Xavi Puebla, aún deberán aguardar. Por no mencionar «El hombre que nunca estuvo allí», de Joel Coen, presentada hace ya días en España, pero todavía inédita en Galicia. La masiva «Blade II» se sostiene por tercera semana al frente de la taquilla española, provocando un curioso efecto dominó. En plan consolación acceden hoy dos «teen» que tienen en común el ambiente estudiantil, «Así es el amor» y «Asesinato en Suburbia», que llega con el aval de haber participado en el Sundance.
02 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Así es el amor insiste en la línea habitual y trillada de que los institutos norteamericanos sirven para todo menos para estudiar. Desde comienzos de los años ochenta, Hollywood encontró un filón que con ligeras variantes y aportes coyunturales, acabaría por derivar en una variante de dos géneros: la comedia y el terror. Entre sus paredes, el alumnado se ocupa de hacerse perrerías, unas graciosas y otras espeluznantes, o bien de enamorarse con toda la gama que eso permite en torno al sexo como eje central. Enamorarse en el instituto se decanta obviamente por esa segunda línea aunque las referencias críticas no invitan al entusiasmo, estado anímico que muy pocas producciones teen provocan en el espectador curtido aunque también entre sus clientes potenciales, finamente más inteligentes de lo que las productoras suponen. Realizada por Tommy O''Haver, tiene como protagonista a la actriz Kirsten Dunst, una habitual en este tipo de productos, aunque en este caso no es la guapísima del curso sino la chica que ayuda a un amigo de su hermano a superar el bache psicológico que le supone el abandono de su novia a manos del ligón de la clase. Lo que no sabe el deprimido es que la terapeuta ocasional lo ama en secreto. Total, que para superar su desengaño le sugiere como primera medida actuar en un estrafalario espectáculo que lleva por título Velada de rock en una noche de verano a cargo del no menos estrafalario director. Consiste en un show con mucha música que toma como referente la comedia de Shakespeare El sueño de una noche de verano. Las referencias que llegan desde Norteamerica advierten de sus claras intenciones por marcar las diferencias con relación a otras películas de corte semejante. Aparecen raperos como Sisqó, Goolio y Vitamin C, y en el reparto está Colin Hanks, que, con semejante apellido, no puede ser otro que el hijo del mismísimo Tom. Martin Short pone el contrapunto en la piel del disparatado director de la también desmadrada obra teatral en torno a la cual gira parte del embrollo.