Gustavo Bueno pide más reflexión y menos condena para la telebasura

Francisco Albo
FRANCISCO ALBO MONFORTE

TELEVISIÓN

El filósofo analiza en un libro la relación entre democracia y programas considerados de baja calidad Los pensadores de antaño nunca dijeron nada sobre la televisión porque no la conocieron, pero ello no significa que los filósofos de hoy en día deban renunciar a estudiarla. Así lo cree Gustavo Bueno, una de las figuras más destacadas de la filosofía hispánica actual y más conocido popularmente por sus comentarios sobre el programa «Gran hermano». Ahora, en su nueva obra, titulada «Telebasura y democracia», analiza las relaciones entre la llamada telebasura y la sociedad democrática.

01 may 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

El interés de Bueno por la televisión ya se plasmó anteriormente en el libro Televisión: apariencia y verdad , publicado hace dos años, y en sus artículos y comentarios sobre Gran hermano . La nueva aportación del pensador riojano a este campo, Telebasura y democracia , está lejos del típico alegato moralizante contra la vulgaridad, inanidad, incultura y fomento del consumismo que se le suelen reprochar a la televisión. Gustavo Bueno recuerda que ciertos programas calificados como telebasura logran audiencias de diez o doce millones de personas, iguales o superiores al número de votos de los partidos mayoritarios. Por otro lado, los programas de este jaez ¿aun sin pretenderlo¿ pueden reflejar el estado real de la sociedad. En su opinión, condenar estos programas sin más y exigir que sean barridos (basura es lo que debe ser barrido, según repite siempre el profesor Bueno) de las pantallas supone negar a esos millones de espectadores la madurez y capacidad de raciocinio que el sistema democrático les reconoce como votantes. También puede responder a un mero afán de censura que busca tapar los problemas en lugar de enfrentarlos. En vez de la condena y el ostracismo, Gustavo Bueno reclama más reflexión y análisis sobre la televisión y su relación con la sociedad, y eso es lo que pone en práctica en este denso ensayo, aplicando todo su rigor filosófico al estudio de los aspectos más denigrados de la telepantalla.