Navarro Baldeweg expone en el CGAC
19 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.Con veinte años, Juan Navarro Baldeweg presentó su primera exposición en Madrid. A la par que pintaba, estudiaba arquitectura. Hoy se considera más pintor que arquitecto; como tal su andadura arranca con la seducción que el expresionismo abstracto americano ejerce en su obra. Las «actuaciones» de Pollock sobre la tela hacen estragos entre los jóvenes de los sesenta, que reciben el automatismo del dripping como una expresión de rebeldía. Poco tiempo antes de concurrir a la Bienal de Venecia de 1978, se manifiestan sus primeros pasos dentro de los presupuestos del conceptualismo. En sus intervenciones, recreadas en cuidados prototipos, el artista toma conciencia de la importancia de la luz y la materia y de la gravedad y el equilibrio. Con la nueva década, lo mismo que otros artistas de su generación, después de algunos años participando del discurso marcado por el conceptual y cuando más de uno había sentenciado ya la muerte del pincel, recupera la práctica pictórica, sumergiéndose en el dinámico ambiente de la época protagonizado por los diferentes debates artísticos entre los neofigurativos y los abstractos. Es entonces cuando en su obra se instala lo que algunos críticos del momento llamaron «el color de las vanguardias», y que no era otro que una paleta exultante que invade cada rincón de sus cuadros. En esta muestra la cronología ordena las distintas etapas de su producción desde sus primeras creaciones hasta su última pieza, Garabatos, obra realizada para el doble espacio de este centro. Aquí, una gran estructura de aluminio se eleva suspendiéndose en el aire; a su lado, en la sala superior, se comprueba su réplica en una maqueta. Antes de que el proyecto ocupe un espacio real, Juan Navarro Baldeweg crea en estos pequeños modelos un mundo tamizado por la sensibilidad del color y la luz; un mundo donde no existen las sombras. JUAN NAVARRO BALDEWEG. CGAC. Santiago. 12 de abril-16 de junio.