ALÓ, HUGO

La Voz

TELEVISIÓN

15 abr 2002 . Actualizado a las 07:00 h.

Lo de estos días trae de cabeza a politólogos, analistas, tertulianos y columnistas, empeñados en la tarea de desentrañar las claves de la Venezuela del chavismo y su correspondiente antichavismo. En fin, tema complejo con bastante de surrealismo, unas pizcas de esperpento y muchísimas dudas. Al margen, los escalofríos que suelen provocar los caudillos, sean del pelaje que sean, Hugo Chávez aporta un perfil muy atractivo para un comentarista de televisión. Su debilidad por el medio y su peculiar uso, posiblemente sean un caso único en el mudo. Los domingos tiene su propio programa en la cadena estatal con el sugestivo título de Aló, Presidente . Más de una vez vimos sus imágenes en los flashes que dan espacios como Crónicas marcianas y derivados. Por lo visto, Chávez ya sabía que las causas políticas se ganan en buena parte si controlas la cosa mediática, sobre todo en un país con grandes bolsas de marginación, alto índice de analfabetismo y mínimo poder adquisitivo. Un terreno abonado para excesos oligarquicos. Así que se confeccionó su propio programa, un exitazo. Canta, baila, habla, atiende peticiones y regala... trabajos. Así de puro y así de heavy. En principio si Chávez quería usar la tele para mejorar a su pueblo, convertirse a showman suena raro. Anteayer, los chavistas esperaban que les hablara desde su atalaya, pero una cosa es la coña y otra el poder. Que tenga un programa, allá él. Pero que las iras de los suyos se dirijan a Radio Caracas Televisión, Globovisión o Venevisión, simplemente por discrepar, nada tiene de show.