Más vale morir que perder la vida. Sobre esta frase de Alberto Haro, Los Enemigos han construido una de las carreras más intensas del rock español. Han sido quince años de, sobre todo, sinceridad. Un elemento que, según Fino Oyonarte, su bajista, les ha permitido estar siempre en la zona media de la tabla de ventas. «En la música española hay dos movidas: la underground y la que está montada por los de arriba. Estamos entre ambas». El sábado ofrecerán su última muestra de honestidad sonora en Santiago. Acompañados por Deluxe y Los hermanos Dalton, Los Enemigos se despedirán encima de un escenario. Como el rock manda.
14 mar 2002 . Actualizado a las 06:00 h.Los bares del madrileño barrio de Malasaña fueron su universidad vital. Tras foguearse en grupos históricos de la Movida madrileña como Glutamato Ye-yé o The Nativos, Josele Santiago, Roberto Arboledo y Artemio Pérez entraron en el negocio musical tras ganar el Trofeo Rock Villa de Madrid en 1986. La forma de distribuir su primer disco (Ferpectamente) ya suponía toda una declaración de intenciones: el álbum se vendía en el bar de Marcelino de la calle Velarde junto a una caña y una tapa de chorizo. Todo por mil pelas. Las alegorías alcohólicas continuaban en la portada, en donde aparecía lo que luego sería el sello del grupo: un porrón con forma de guitarra medio lleno de vino.
Alcohol y rock
La bebida fue algo más que una broma en la historia enemiga, sobre todo para Josele Santiago, su cantante, al que se le llegó a diagnosticar una insuficiencia renal debido a su fidelidad a los brebajes espirituosos. «El alcohol es la vida misma. Sales a la calle y está llena de bares. Siempre se están celebrando cosas con alcohol. Es algo que te alegra la vida y también te la destroza», argumentaba Josele en esa época.
Pero aparte de las historias más o menos morbosas que siempre jalonan una vida que se mueve bajo el clásico lema de «sexo, drogas y rock and roll», Los Enemigos tienen canciones. Grandes canciones. Una hipotética lista de los diez mejores temas del rock español tendría que acoger himnos como Septiembre o Desde el jergón. Y es que el secreto enemigo para haber aguantado quince años las inclemencias del negocio musical ha sido la inspiración. El próximo sábado, el Multiusos do Sar acogerá la última ración en directo de esa inspiración en Galicia. Además de Los Enemigos (00.30), estarán otros oficiantes de lujo como Deluxe (22.00) y Los hermanos Dalton (23.15). Todo por 10 euros la entrada anticipada y 13 el día del concierto. Será la última oportunidad de contemplar a la banda más sincera del rock español. Porque, como canta Josele en Septiembre, «en septiembre, yo no voy a estar».