La Guardia Civil ha recuperado en Sevilla 200.000 objetos no catalogados que datan desde el año 3.000 antes de Cristo hasta la época visigótica y que componían la colección privada arqueológica más importante de España. El instituto armado estima que el valor histórico, artístico y científico de los objetos intervenidos es «incalculable». Elementos arquitectónicos monumentales, cerámicas griegas, fenicias y púnicas, monedas de oro y plata islámicas, paleocristianas y visigóticas, sellos de ánforas romanas, piezas de entornos funerarios de Sevilla y Jaén o esculturas íberas son algunos de los restos que los agentes encontraron en dos cortijos del término municipal de Écija (Sevilla). Movimientos inusuales Las investigaciones, en el marco de la operación Tambora, comenzaron el pasado verano en Sevilla. La Guardia Civil detectó que desde hacía varios años se producía un movimiento inusual de profesionales dedicados al coleccionismo de restos arqueológicos, la mayoría procedentes de presuntos expolios. Los agentes, con la colaboración de un arqueólogo de la Delegación de Cultura de la Junta de Andalucía, localizaron en Écija a la persona que se dedicaba a coleccionar estas valiosas piezas y que no había pedido la autorización necesaria para coleccionarlas. Los agentes de la Guardia Civil registraron dos cortijos en los que encontraron los objetos, colocados en vitrinas y catalogados con un criterio sin rigor científico. Además, descubrieron un taller de restauración que los presuntos coleccionistas usaban para limpiar las piezas y recomponerlas y un laboratorio fotográfico para reproducirlas y catalogarlas. Los objetos, la mayoría del Bajo Guadalquivir y del Valle del Genil y algunos de Extremadura, Murcia y Valencia, estaban identificados con su fecha de adquisición, lugar de procedencia y con un mapa de la zona expoliada. Algunos de estos restos, que se encuentran en perfecto estado, son únicos y de «incalculable valor». Entre las piezas recuperadas por el Servicio de Protección de la Naturaleza, se encuentran 25 cajas de sellos relacionados con el comercio y que permitirán a los historiadores analizar las rutas del aceite durante el Imperio Romano.