Chico conoce chica... gorda

MIGUEL A. FERNÁNDEZ A CORUÑA

TELEVISIÓN

Los hermanos Farrelly dan una nueva vuelta de tuerca a la comedia romántica con «Amor ciego» Los hermanos Farrelly andan por el empate: gustan al gran público y provocan sarpullido en la crítica. Ellos se erigen en renovadores de la comedia escatológica, en líderes del humor transgresor, mientras los especialistas prefieren calificarles de pillos. En «Amor ciego» muestran a un fulano de coeficiente tirando a muy bajo, que se enamora de una chica elefantiásica a la que ve como una odalisca. El resto de estrenos apuesta por la variedad: crítica social («La cuadrilla»), drama («Hijos de un mismo Dios»), comedia negra («Un crimen en el paraíso»), acción («El único») y un divertimento («A mi madre le gustan las mujeres»).

10 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Sostienen los Farrelly que cuando uno se enamora hasta el mal aliento de tu pareja sabe a rosas... Sostienen los Farrelly que eso de la comedia fina es una cursilada del jurásico y que conviene dar rienda suelta a todo tipo de fluidos corporales, salgan por donde salgan... Sostienen, por último, los Farrelly que es normal que el protagonista de Amor ciego sea incapaz de ver a su prometida como una señora gorda-gordísima, porque Cupido le impide ver más allá. De semejantes planteamientos surge una comedia en ese estilo que ya desarrollaran con insistencia compulsiva en títulos como Dos tontos muy tontos, Vaya par de idiotas o Algo pasa con Mary. La flecha de Cupido Hal conoce a Rosemary, una joven cuyas dimensiones sobrepasan lo imaginable, aunque sus ojos son poco menos que la Venus esculpida por Milo. Sus amigos le advierten del error, pero nada consigue hacerle cambiar de opinión. Cuando navegan en su canoa, el extremo de Rosemary navega casi hundido. Cuando ella se tira a la piscina, el chapuzón manda a un niño a un árbol. Cuando se disponen a retozar en la cama, el tanga que Hal recibe podría servir para acoger veinte kilos de patatas... Son el tipo de gags que los Farrely reparten por toda la trama, con la colaboración de Gwyneth Paltrow que se somete sin rechistar a una cruel destrucción de su imagen de chica guapa y sofisticada. Ganancia asegurada De paso, la película potencia al actor cómico Jack Black, al que todos auguran un rápido ingreso en el club de los veinte millones de dólares por trabajo. El rodaje se llevó a cabo en diferentes localidades de Carolina del Norte y también en Los Ángeles. Su coste fue de 45 millones de euros (unos 7.500 millones de pesetas), un presupuesto bastante aceptable, y su recaudación -sólo en Norteamérica- superó los sesenta millones, con lo cual la ganancia del filme ya está asegurada, y eso sin tener en cuenta la recaudación en Europa, que acoge muy bien a los Farrelly.