En una ocasión Cassius Clay llegó con su nutrido séquito a un hotel de una pequeña localidad norteamericana, Chicopee Falls, donde esperaba preparar una de sus peleas. Una vez en el vestíbulo del establecimiento, el boxeador se presentó ante el recepcionista y le espetó sin mayores miramientos: «Soy Cassius Clay. Deme la suite de sesenta dólares diarios». «Pero es que está ocupada», le dijo el empleado. «Pues desocúpela. Está aquí el más grande», fue la inapelable respuesta del púgil. La anécdota la recoge el periodista David Remnick en su libro sobre Ali, Rey del mundo, recientemente publicado en España por Debate. La obra también narra el azaroso encuentro entre el deportista y unos Beatles que visitaban EE UU por primera vez. El cuarteto de Liverpool fue a verle entrenar. «Gira» con los Beatles Pero Clay no les hizo caso. «Hola Beatles. Tendríamos que hacer una gira juntos. Nos haríamos ricos», fue su singular recibimiento. Y acto seguido, les soltó: «No sois tan estúpidos como parecéis». A lo que John Lennon le contestó sin arrugarse: «Nosotros, no. Tú, en cambio, sí». «Casado o no, tuvo tantas relaciones que Ferdi Pacheco lo llamaba el misionero pélvico», cuenta Remnick en su libro sobre la agitada vida íntima de Ali, un conquistador de talla universal. Lo que no impedía que fuese muy celoso con sus parejas. En su demanda de divorcio de Sonji, una de sus esposas, esgrimió como unas de las causas la indumentaria de la mujer: «¡Se le veía todo! ¡Las costuras de la ropa interior! ¡No está bien llevar unos pantalones ajustados cuando hay tanto hombre alrededor», aseguraba.