CÉSAR WONENBURGER CRÍTICA DE CINE / «UNA RUBIA MUY LEGAL»
23 nov 2001 . Actualizado a las 06:00 h.Los anglosajones tienen una admirable, por lo sana que resulta, capacidad para hacer mofa de ellos mismos, para sacar a la luz sus trapos sucios con ironía, pero sin sangre, de forma alegre y desenfadada. Como El Dr. T y las mujeres, lo último del genial Robert Altman, lo mejor de esta comedia del debutante Robert Luketic se encuentra en su cáustico retrato del sector más pijo de la juventud californiana, aquí encarnado en uno de sus tópicos más recurrentes: el de la rubia neumática y descerebrada, cuya mayor preocupación consiste en decidirse entre un bolso de Prada u otro de Vuitton. Pero aquí, la guapa cuyas neuronas se encuentran en proporción inversa al límite de su tarjeta de crédito, en lugar de seguir sus pasos y emplearse, si acaso, como redactora de su admirado Cosmopolitan, decide nada menos que ir a Harvard, donde estudia su ex-novio, para intentar hacerse abogada y ponerse, de ese modo, a la altura intelectual del chico. Lo supuestamente gracioso de todo este asunto, y en algunos momentos logra serlo, consiste en que la protagonista intentará sacar provecho de todas sus virtudes, consideradas por sus profesores y compañeros de universidad como simples frivolidades sureñas, para salir airosa de su empeño. Y demostrar que todos esos conocimientos sobre lacas, esmaltes de uñas, y trucos de seducción varios, pueden resultar tan útiles para el ejercicio de la abogacía, y en definitiva, para la vida, como el estudio de la usucapión.