CÉSAR WONENBURGER CRÍTICA DE CINE / FAUSTO 5.0
30 oct 2001 . Actualizado a las 06:00 h.El doctor Fausto, un especialista en enfermedades terminales que ha vivido absorto en su trabajo, sin disfrutar de ningún placer, conoce en una convención a un extraño personaje que representa todo lo opuesto a él: la vulgaridad, el hedonismo y el poder de seducción. La Fura dels Baus cierra el círculo de sus trabajos en torno a uno de los grandes mitos occidentales, el de Fausto, con su largamente aguardado debú cinematográfico. Si el grupo catalán había logrado interesantes logros con la versión teatral, la denominada Fausto 3.0, y su aclamada participación en el Festival de Salzburgo de hace tres años, donde ofrecieron un imaginativo montaje de La condenación de Fausto de Berlioz, visto lo visto, su primer intento detrás de la cámara de cine es decepcionante. Salvo en algunos instantes, la transgresora estética furera brilla por su ausencia en esta película; se queda en retazos, reiteraciones de sus últimos trabajos, como la secuencia de la fiesta, donde aparecen esas mujeres desnudas colgando de unas cuerdas -un recurso que últimamente han utilizado hasta la saciedad-, y la música atronadora, uno de los elementos principales de su reciente y estruendosa visión del Macbeth shakesperiano. De un grupo rompedor, con vocación de explorar y abrir paso a nuevas vías expresivas, cabía esperar mucho más. Pero su propuesta, ese combate entre instinto y razón, sueño y realidad, se queda en unas cuantas piruetas de montaje, ya sabidas y superadas: sabe a cine rancio. Sólo las sobresalientes actuaciones de los protagonistas, los siempre soberbios Miguel Ángel Solá y Eduard Fernández, logran que el filme remonte un vuelo que se esperaba mucho más libre, imaginativo y esperanzador.