MIGUEL ANXO FERNÁNDEZ
07 oct 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Como era previsible, La noche temática (La 2) dio en el clavo con un excelente monográfico que tuvo su punto culminante en el documental de cierre, Massoud, el afgano, un trabajo de manual del francés Christophe de Ponfilly. Lo es porque, aún lindando a ratos con la hagiografía, el desenlace logra transmitir desánimo, un «esto no hay quien lo arregle». Masud, tambien conocido como El León de Panshir, encabezaba la resistencia contra el poder talibán hasta su asesinato el pasado 9 de septiembre (lo atribuyen a Bin Laden), había sido el héroe nacional en la guerra contra la invasión soviética, pero el barullo tribal del país acabó llevándolo a la clandestinidad. Eso quedó claro, como también las peculiaridades de una cultura que en aspectos relativos a la mujer, resultan intolerables para Occidente por mucho que la gente de Masud sea más liberal que la de Mohamed Omar, líder espiritual talibán. Ponfilly, que siguió muy de cerca al militar durante más de una década, confeccionó su reportaje a partir de filmaciones anteriores (las primeras en súper 8), y realizó una última visita clandestina al norte del país en 1998. A veces planeaba el recuerdo del coronel Lawrence de Arabia. Sobre todo cuando la cámara lo tomaba distante en su soledad. Cierto que el realizador afirmó sus simpatías hacia el introvertido líder muyahid, pero eso no le impidió dar a sus imágenes un adecuado grado de objetividad.