La empresa audiovisual Limaía realiza desde una pequeña aldea ourensana el largometraje «A flor da auga» Como en aquellos hermosos documentales de Disney, con diestrísimos artistas perfilando los mil y un pasos de cada personaje animado, en la pequeña aldea ourensana de Piñeira de Arcos, cuatro jóvenes dibujantes se apostan ante una mesa de luz con el lápiz y el pundonor como armas para sobrevivir. Porque su trabajo es una lucha por la supervivencia. Son los juncos artísticos de la empresa Limaía, con la que Xosé Luís Carneiro ha iniciado una historia de compromisos, futuro y confianza. A pesar de todo.
23 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Limaía es una productora cinematográfica. Anuncios televisivos, cortometrajes y un proyecto de película larga de dibujos animados en dos dimensiones. Hasta ahí, pocas novedades más allá de la apuesta por un sector aún poco desarrollado en Galicia. En la Galicia periférica, Xosé Luís Carneiro, productor ejecutivo de la empresa audiovisual, ha apostado por el no va más. Ha adquirido una casa abandonada en una minúscula aldea del también pequeño municipio limiao de Sandiás, la ha rehabilitado y la ha convertido en sede de su compañía. Desde allí gestiona la formación de profesionales en un sector incipiente en el país y la financiación de los 1,9 millones de euros (317 millones de pesetas) que costará la película A flor da auga. Un compromiso claro con la piedra angular del país y un precio, probablemente, demasiado alto.