El cantante recoge en «Ciento volando. De catorce» una selección de los versos que escribió desde 1969 Sabina sorprende otra vez y de su chistera saca un libro de sonetos. Son versos escritos en cualquier papel, con cualquier tinta, en cualquier lugar, a cualquier hora, tras un concierto o tras beberse unas copas. Las rimas tienen en común que siempre nacieron de noche, algunas hace ya tres décadas.
10 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Joaquín Sabina es transgresor también en la lírica; sus sonetos están cargados de nostalgia, de amistad, de derrotas, de amor, de ligues y de macarradas propias de un tipo como él. El libro Ciento volando. De catorce está editado por Visor y saldrá a la venta a finales de esta semana. En su aparición tienen mucho que ver un grupo de amigos del cantante, especialmente el poeta gaditano Luis García Montero, autor de un sentido prólogo en el que disecciona perfectamente al cantante y al poeta que conviven en Sabina. No obstante, advierte que «el lector de Ciento volando encontrará el mundo del cantante Sabina, pero ahora convertido en soneto». Hasta la fecha muchas letras de las canciones de Sabina avalaban su vena poética y ahora en este libro hay una selección de cien sonetos; en estos endecasílabos se desgaja la vida de un hombre que hace unos meses dijo en su biografía Perdonen la tristeza, poco después publicó un disco reconociendo que Sobran motivos y al mismo tiempo recorría España para decir que había tardado en olvidar a su última chica Diecinueve días y quinientas noches. Quizá fue a la misma mujer («Para la seño», dice en la dedicatoria) a la que le escribio el soneto Cuando tengas frio en el que le pide: «Usa mi llave cuando tengas frío,/ cuando te deje el cierzo en la estacada,/ hazle un corte de mangas al hastío,/ ven a verme si estás desencontrada». Sabina, ya sin nicotina, sigue sorprendiendo y sino ahí va uno de sus sonetos.