Un encargo de la República para la Exposición de París

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El Guernica fue encargado a comienzos de enero de 1937 a Pablo Picasso por el entonces director general de Bellas Artes de la República, Josep Renau, y su destino era el Pabellón de España en la Exposición Universal de París. El contenido del lienzo no acababa de concretarse en la mente del pintor malagueño hasta que conoció el bombardeo de Guernica el 26 de abril. Fue la impresión de esta acción bélica la que centró a partir de entonces su inspiración y le llevó a terminar el cuadro en dos meses, de modo que el 4 de junio ya estaba expuesto al público en el Pabellón de España instalado en la exposición de París. Rechazo al traslado El año 1997, el Real Patronato del Museo Reina Sofía decidió por unanimidad que el Guernica de Picasso no fuera trasladado al museo Guggenheim de Bilbao, que lo había solicitado, ni a ninguna otra institución para preservar su estado de conservación. Un informe elaborado por los técnicos del servicio de restauración y conservación del Museo Reina Sofía desaconsejó su desplazamiento debido al estado de deterioro del cuadro, provocado por los numerosos traslados que había sufrido desde que fue pintado en 1937.