La muestra reducirá su cartel el año que viene debido al obligado cambio de sede Spiderman, Astérix, Tintín y compañía se despidieron ayer para siempre de la Estación Marítima de A Coruña. Con las lágrimas propias de quien sabe que no volverá al sitio que abandona, los héroes del papel plegaron velas y dejaron atrás una edición del Salón del Cómic que destacó por la alta participación de autores españoles. El año que viene la muestra tendrá otra sede -la actual será derruida- y esto obligará a reducir el número de autores participantes. Eso sí, su director promete que no habrá merma en la calidad.
19 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.El cartel, de lujo. Por la Estación Marítima de A Coruña pasaron algunos de los guionistas y dibujantes de viñetas más importantes del panorama nacional e internacional. Españoles, como Kano, Daspastoras, Carlos Puerta, Pellejero, Xaquín Marín o el guionista Lorenzo Díaz; europeos de la talla del francés Dupuy y el danés Kristiansen y americanos de renombre como los estadounidenses Hempel, Veitch, el mexicano Alex Fito o los argentinos Carlos Nine y Jorge Zentner -además del iraquí Barberian que trabaja en compañía de Dupuy- se repartieron el pastel, aunque los primeros tuvieron más relevancia que otros años. «El salón está consolidado y para la cuarta edición pensamos que era el momento de apostar por lo nuestro», explicó Miguelanxo Prado, director de la muestra. El año que viene será diferente. También habrá autores de diversa procedencia y por supuesto de primera fila, pero serán menos, «seguramente seis», adelantó Prado. El motivo: la Estación Marítima será derribada para construir en su lugar el nuevo palacio de congresos y habrá que buscar una nueva sede. Todo apunta a que será el Kiosko Alfonso el recinto elegido para las exposiciones, mientras la sala municipal de Durán Loriga acogerá el resto de actividades. Una semana de prórroga Aunque la edición de Viñetas echa el cierre, la exposición permanecerá abierta una semana más, en horario de 12 a 14 y de 18 a 21 horas, aunque no se podrán disfrutar de los actos paralelos, que este año han sido muy numerosos. La novedad estuvo en un curso de cómic para niños, hubo una sala dedicada a la lectura de historietas, un salón de videojuegos, un espacio para instalar ordenadores con acceso libre a cómics y 34 expositores de las principales editoriales. Estas últimas llegaron en masa e incluso desde fuera del país y sin invitación. «Tenemos constancia de que han estado negociando con algún autor y también entre las distintas firmas. Muchas vinieron sin que nosotros les avisáramos. Eso es bueno, significa que nos estamos consolidando también lejos de Galicia», detalló el director del salón.