INTERFERENCIAS / Miguel Anxo Fernández
05 jul 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Primero fue la encefalopatía bobina espongiforme (vacas locas, ya saben) y ahora el benzopireno. Ya son palabrejas de uso común. Ayer fue un mal día para el aceite de orujo, pero aprendimos la tira sobre esta variedad oleaginosa, su fabricación y sus aplicaciones. Los informativos nos atiborraron de supermercados retirando el producto de las estanterías. También escuchamos al ministro Cañete intentando sacar hierro al asunto, a los fabricantes muy mosqueados con la medida preventiva de Sanidad y a los consumidores exigiendo más información sobre el tema. ¿Alarmismo? Quizá no, pero la sensación de que el asunto se desmadró quedó muy claro. Resultó que el tal benzopireno es un agente cancerígeno presente en cantidad de elementos, aunque tienen establecidos unos mínimos admisibles y unos máximos de riesgo. Son esos, al parecer, los que hay que matizar para el aceite de orujo, del que hasta ahora más de medio país no tenía ni puñetera idea. El caso es que el aceite lubricó otras noticias más pesimistas, que quedaron como un poco camufladas televisualmente. La huelga de los pilotos de Iberia, el tortazo de un Tupolev en Siberia o el papelón de Jesús Cardenal en el caso Piqué, quedó relegado a un segundo plano. O el fichaje de Zidane. El aceite pudo con ellos. Pero quedó la sensación de que alguien se pasó un pelín. Anoten que en un simple café puede haber hasta 401 microgramos/Kg de benzopireno...