Los precedentes auguraban un buen resultado. Y Santiago no iba a ser una excepción. La banda británica se empleó a fondo para satisfacer a las más de 8.000 personas que ayer se dieron cita en el Multiusos do Sar, con un repertorio que mezclaba sus éxitos más conocidos con temas para adictos. «Hay más de noventa que nunca han sonado en la radio, y también deben salir», se lamentaba Phil Manzanera poco antes de actuar. Lógicamente, no hubo tiempo para todos. A la magia de volver a ver a la banda junta se sumó el equipo de sonido y luces, y el resultado fue espectacular. «Y eso que nos hemos dejado parte en casa, porque es muy difícil traerlo hasta aquí», apuntaba el vocalista Brian Ferry. Y en todo colaboró la improvisación de la que hacen gala cada vez que se suben a un escenario, y llevan varios desde que comenzaran su gira europea a principios de junio. «Cambiar es uno de nuestros puntos fuertes, en cada lugar algo diferente», aseguraba Manzanera. Especializados en tocar en lugares grandes, «donde nuestro sonido es muy bueno», el grupo, al que hay que añadir varios guitarras y percusionistas externos «pero indispensables» decía Manzanera.