Barcelona se rinde a Madonna

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FRANCISCO G. PAYÁ / EN DIRECTO La artista comenzó la gira mundial demostrando el dominio de todos los estilos A diva del pop no ha defraudado a sus fans españoles, a los que ha conseguido impactar. Los casi 40.000 espectadores que han acudido a los dos conciertos en el polideportivo olímpico barcelonés se han rendido a los pies de Madonna. Fiel a sí misma, la estrella del pop ha sido capaz de alternar los estilos más variados: rockera agresiva vestida con falda escocesa, geisha japonesa, folksinge r , danzarina de música tecno, baladista... Y ha sabido compaginar esta estética tan fascinante como variada en el marco de un montaje escénico sublime, mezcla de tecnología punta y espectáculo teatral en el que se ha medido hasta el último detalle.

11 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Nada ha sido fruto de la improvisación, porque Madonna es, ante todo, una gran profesional de la música pop y del arte escénico, una perfeccionista obsesiva, según han contado algunos de sus allegados más directos. Además, la artista italoamericana, que dice admirar todo lo latino y sentirse «más española que italiana», no ha caído en la trampa de la nostalgia de los tiempos pasados. Todo lo contrario. Después de ver los dos conciertos de Barcelona, se puede afirmar sin lugar a dudas que Madonna no va de vieja gloria del pop por la vida, algo tan común en otros artistas. Ella ha sabido adaptarse a los nuevos tiempos, evolucionar, y no quedarse anclada en la década de los ochenta, cuando salió a la palestra y empezó a triunfar. Quizá esto sea así, porque Madonna ha entendido perfectamente que, además de ofrecer música y espectáculo, tiene también que vender un producto que sea atractivo. Hasta la fecha lo ha sabido hacer a la perfección desde que en el año 1979 preparó su salto a la fama con uno de sus primeros desnudos. Empezó siendo la más buscona de la música pop. Ahora es una de las artistas más buscadas y cotizadas del mundo. Han sido casi dos décadas ininterrumpidas de profesión durante las cuales Madonna ha sabido jugar muchas cartas: la de Lolita, la erótica y la del mito sexual sin tapujos, para hombres y mujeres liberados, heterosexuales y homosexuales, la de hippy... Sin olvidar los personajes míticos como Marilyn y Eva Perón a los que ha querido interpretar, con mayor o menor fortuna, en el escenario o en el cine. Más serena y madura, Madonna ofrece ahora una imagen de artista sólida. Nadie puede olvidar la Madonna con los famosos sujetadores cónicos de principios de los noventa, la del sexo duro para el disco Erótica, las escenas de sadomasoquismo y lesbianismo en el libro Sex o las piruetas estéticas de finales de la década pasada que transformaron a la diva del pop en cantante mística hindú, en hippy y más recientemente en cowgirl tocada con sombrero vaquero. Madonna sigue en su puesto, nutriendo el mito y provocando pasiones y, a veces, escándalo.