Andy Chango, cantante argentino que inicia hoy en Pontevedra su gira gallega Su amigo Calamaro le llama «el cantautor lisérgico». El tipo enjuto, despeluchado y ojeroso que se presenta como Andy encaja en la definición. Parece dormido (ya le gustaría), pero epata con su lucidez verbal y mental. Chango está en Galicia. Trae de paseo a su alter ego, el Capitán Angustia, al que ha destapado en su nuevo disco. Viene para divertir y hacer pensar con un directo que califica de «adrenalítico». Vayan. No hay duda de que alguien capaz de cantar «tengo canas en el corazón» tiene muchas cosas que decir.
06 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Chango actúa hoy en Pontevedra (sala Camawey), mañana en A Coruña (discoteca Playa Club) y el sábado en Vigo (La Iguana). Las entradas cuestan 1.500 pesetas en taquilla. -¿Cuándo y por qué nace su alter ego, el capitán? -Estaba viviendo unas semanas muy angustiosas, problemas de amor, de salud... Lo veía todo oscurísimo. Pero no quería hacer un disco tipo Nirvana, en plan «me voy a suicidar». Así que me encontré bromeando sobre mis padeceres. -En el disco combina letras oscuras con ritmos alegres. Curiosa mezcla. -Me marqué el desafío de hacer humor negro y combinarlo con melodías alegres. -Acabo de escucharle decir en la radio que no le importa que no vaya gente a sus conciertos. -El capitán es un personaje superidículo que sale a escena envuelto en un traje de goma y con una capa de lycra. Es el rey de los fracasados y está preparado para el fracaso, para cantar hasta para tres personas. -Ariel Rot produce este trabajo, además de tocar. -Lo poco que sufrimos y lo mucho que disfrutamos lo himos juntos. Ariel estuvo dos mese a mi lado. Se implicó como si fuese su disco. -La falta de sueño es una obsesión que recorre el elepé. -Tengo problemas de insomnio desde niño. Ahora lo he resuelto: espero a que el sueño venga a mí. Y he descubierto que me viene cuando el resto de la gente trabaja (risas). Así que duermo de día y si me levanto por las mañanas, como hoy mismo, estoy sonado. -Incluye una canción en la que homenajea al filme «El club de la lucha»... -No, no, no (interrumpe educadamente). Le explico. En este disco trabajé de un modo muy curioso: leía un libro y, al acabarlo, me iba al piano a ver qué salía. Con los libros, soy como Zelig (el personaje camaleónico de Woody Allen). Así surgieron tres canciones. Una de ellas nació de un libro magnífico de Chuck Palahniuk, El club de la lucha. Hice la canción y salí por la Gran Vía. Cuando vi un cartel gigantesco, que ponía El club de la lucha y con la cara de Brad Pitt, me quería matar, quería quitar la canción del disco. -¿Ha visto la película? -Noooooo (tajante). No veo producciones norteamericanas. -Siguiendo con el cine. Realiza un cameo en «A mi madre le gustan las mujeres», de próximo estreno. -Dos chicas rubias y hermosísimas, una de ellas mi hermana, son las guionistas y directoras de esa película. Escribí una canción. Me dijeron que la iba a cantar Silvia Abascal, a la que conocía de Pepe y Pepa, y pensé «ésta tía la destroza». Pero al final lo hizo muy bien. Yo salgo en la película como músico. ¡Soy de la banda de Silvia Abascal!